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jueves, 5 de mayo de 2011

OPORTO.


































Oporto, tan cerca de casa y tan bonito todo... Ha sido la segunda vez que piso Portugal, pero la primera en visitar una de sus ciudades más importantes.
Es una pasada, tiene encanto y la gente es muy agradable... ¡Ah! Y todo me pareció muuuy económico, pienso volver :)
Fui con mi chico, gracias a una ganga de Ryanair (6 € ida, 6 € vuelta) y dimos con el hotel "Residencial Porto Madrid", la verdad es que lo recomiendo, es económico, limpio, buenos servicios, te tratan bien, está muy bien situado e incluye desayuno (¡y menudo desayuno!), si le tuviera que poner una pega es que no tiene ascensor pero el hombre de recepción me ayudó con las maletas (además nos alojamos en el primer piso y no nos tuvimos que preocupar por el peso para nada).
En cuanto al idioma fue una risa... pensé que nos entenderíamos bien pero una cosa es leerlo y otra entenderlo cuando hablan... Menos mal que me llevé una libretilla con frases y palabras útiles y menos mal que la gente es maja e intenta ayudarte.
El transporte del aeropuerto a la ciudad me llamó la atención. El aeropuerto está "algo lejos" pero para llegar a Oporto lo han puesto muy fácil: nosotros escogimos la opción del metro, tenía muy buena fama y lo comprobamos. Es baratísimo, rápido y fácil de usar. Bajamos en Bolhao, la zona del centro, cerca de Catarina y en seguida llegamos al hotel (que por cierto en Google Maps está mal situado).
En cuanto a las fotos, la que tengo ganas de comentar es la de la estatua. Estaba puesta cara a la pared y nos llamó la atención. No sé por qué está puesta así, ¡si alguien lo sabe me gustaría enterarme!
Tampoco supe hasta que vi fotos de Oporto que las cabinas telefónicas son parecidas a las londinenses.
Y qué decir de las gaviotas... estaban por todas partes, y son un rato confiadas... Menos mal que le acerqué el paragüas porque con los picotazos que le pegó si llego a acercar la mano seguro que me habría llevado alguno.
Mi chico se reía de mí y decía que parecía una guiri (la verdad es que sí, con la camarota colgando del cuello y la cara de "boh, no sé donde estoy" sacaba pintas), pero lo peor fue cuando se me rompieron los pantalones por... "la zona"... Sí, me pasé todo el día andando con un agujero enorme...
Últimamente no hablaba de ropa, pero como iba guiri (por así decirlo) hablaré: camisa vaquera de Pull&Bear, pantalones de tela negros de Mango, manoletinas de La Colección, camiseta de Mango (old), bolso de Coolway, Ray ban New Wayfarer y el pañuelo se lo secuestré a mi madre. Algo cómodo y guiri, ¡MUY guiri!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

LIMO.













Me acuerdo de esa noche y es como si la hubiera soñado. Aquí en Valencia ya me sabe mal gastarme más de 10 euros en una discoteca y allí me volvía loca.
Poca gente se creería que alquilaron una limusina con Lucía y conmigo para despedirnos, que estuvimos horas ahí metidas, escuchando música, bebiendo, riendo, hablando inglés, visitando San Francisco de noche, cruzando el Golden Gate, Sausalito... Lo echo tanto de menos...
San Francisco es la ciudad más encantadora que he visitado, en cuanto pueda volveré... ¡y con más de 21 años! (allí éramos menores de edad y ni siquiera nos vendían alcohol).
Buf necesito ganar algo de dinero extra para poder comprar regalos en condiciones sin quedarme seca. Ya veré si vuelvo a pintar cuadros cuando tenga tiempo libre, y si lo hago iré subiendo fotos, así que si a alguien le gustan estaré encantada de hacer algún encargo jajaja. ¡Primero he de practicar que hace meses que no pinto!
Muuua.

viernes, 23 de julio de 2010

San Francisco.


¡Volví!
Estuve dos semanas y dos días en una de las ciudades más encantadoras del mundo: San Francisco.
Pensábamos que en California hacía buen tiempo, llenamos tres cuartos de maleta con ropa de verano y al llegar ahí casi nos congelamos. Total, tuvimos que comprarnos otra maleta entre mi amiga y yo para evitar el peso de más... ya que entre que Market Street es una tentación, las gangas aparecen por todas partes, hay tiendas únicas que aquí no hay, y necesitábamos abrigarnos, nuestras maletas estaban a rebosar.

Me he enamorado de esa ciudad, de sus calles peculiares llenas de subidas y bajadas, de sus tiendas, de sus mini ciudades (China Town, Japan Town, Castro, Fisherman's Warf...) ya que San Francisco es como una ciudad compuesta por gente de todas partes, también me encanta su gente (muy simpática, siempre que nos veían perdidas nos ayudaban), y es imposible perderse ya que el sistema de transporte público no tiene pérdida... El clima puede que lo esperara más cálido, pero todo es acostumbrarse y de vez en cuando hacía buen tiempo. Los paisajes preciosos...
Ojalá vuelva.

Ya iré contando cosas porque San Francisco me ha metido una dosis de vida y ¡no me apetece quedarme en casa! Pero una pasada, ya lo digo de antemano... Entre muchas otras cosas tengo el privilegio de haber cruzado el Golden Gate haciendo botellón dentro de una limusina.
Os recomiendo San Francisco, eso sí, no hagais como yo y si vais, quedaros más tiempo, porque aparte de que el billete sale carísimo y hay que amortiguarlo, ¡dos semanas saben a poco!













En cuanto a ropa llevo un vestido vaquero de GAP, chaqueta de Sfera, fular de Amichi, medias de Calzedonia, gafas de H&M y manoletinas de La Colección.